Azucena.
Ares.
Habían pasado cuatrocientos años, seis meses y cinco días, pero para mí era como si todo acabara de suceder.
Los padres de Magnus amaban a su manada y le habían inculcado a él y a su pequeña hermana Lara, el deber que tenían con cada uno de nuestro habitante.
Cuando Magnus cumplió su mayoría de edad y se transformó por primera vez, nos conocimos. La verdad fue que conectamos de inmediato.
Desde ese día iniciamos con nuestro entrenamiento para ser los futuros alfas de la manada Luna Negra.