Merit
—Mirarás a Dimitri Ross a los ojos y no parpadearás —ladró Emile en cuanto crucé la puerta principal de la casa.
Paseaba de un lado a otro por el salón de mármol, con un grueso puro entre los dedos. Enzo permanecía junto a la pared, con la mirada clavada en el suelo.
—Recibí tu mensaje —dije, soltando la pesada mochila del colegio en una silla auxiliar—. ¿Los viejos muelles? Eso está justo en el límite del territorio Ross, Emile. Me huele a trampa.
—Es terreno neutral para la firma —espet