Merit
—Si sigues mirando la puerta de esa forma, Merit, la gente va a pensar que esperas a un amante y no a un fantasma —susurró Alejandro, inclinándose sobre mi pupitre con la voz baja.
No giré la cabeza para mirarlo. Mis ojos permanecieron fijos en el marco vacío de la puerta del aula de historia.
—No estoy mirando, Alejandro. Estoy observando.
—Pareces querer matar a alguien —murmuró Enzo desde mi otro lado, con los brazos cruzados con fuerza sobre el pecho. Intentaba aparentar ser un estu