Mariana Pov
Me desperté porque en realidad no estaba durmiendo.
La habitación seguía oscura, la única luz provenía de una delgada rendija entre las cortinas. La farola exterior proyectaba un tenue resplandor naranja en el techo, pero no llegaba a los rincones de la habitación. Llevaba horas tumbada allí, entrando y saliendo de un estado que no era reparador ni estaba despierta. Mi cuerpo estaba quieto, pero mi mente no. Había estado moviéndose toda la noche, dándole vueltas a los mismos pensami