Punto de vista de Mariana
Me quedé en el pasillo, observando, escuchando. Los hombres no se dirigían la palabra. No se movían. Permanecían en sus posiciones, esperando su turno.
Pasaron los minutos. La puerta se abrió. Salió el primero, con el rostro impasible y la mirada fija al frente. Tomó su lugar con los demás. Dimitri llamó al siguiente. Y al siguiente. Uno por uno.
Pasaron las horas así. No me moví de mi sitio. Observé a cada hombre entrar, a cada uno salir. Observé sus rostros, sus post