Punto de vista de Mariana
—Di su nombre.
Dimitri no alzó la voz. No hacía falta. Las palabras salieron bajas y pausadas, con un peso que llenaba la pequeña habitación y se cernía sobre las paredes. Su postura era relajada, con las manos a los costados, pero todo en él estaba tenso, listo. El hombre que tenía delante era ahora más pequeño que al principio, con los hombros rígidos, la mirada fija entre el suelo y la puerta, como si aún esperara una salida que no existía.
El hombre tragó saliva. S