Punto de vista de Mariana
Me dirigí hacia allí, agachada, con pasos suaves. Me detuve cerca del muro, apoyando la espalda contra él. Escuché. Pasos. Suaves. Medidos. El cuidadoso roce de las botas sobre la tierra compacta. Demasiado cerca. Apreté el arma con fuerza, apoyando el dedo en la guarda.
La voz de Dimitri resonó en el auricular. «No ataques a menos que sea necesario».
«Lo sé», susurré.
Un paso más. Más cerca. Podía oír la respiración del hombre, el suave roce de su ropa al moverse. Mic