Luisana muerde su labio interior cuando se acerca y lo toma de la nuca antes de llevar su boca hacia la piel expuesta de su cuello. Él la toma por los muslos, acercándola para sostenerla sobre su cuerpo y sacarla de la isla, podían ir a un lugar mucho más cómodo.
El hombre intenta caminar por los pasillos mientras ella aprieta sus piernas contra él, cruzándola por detrás mientras ambos emiten un gemido.
Ambos sonríen cuando la puerta de la habitación es cerrada y la espalda de Luisana choca con