El departamento donde se encontraban Renzo y Luisana era pura armonía. Se habían despertado cerca del mediodía, con un sol radiante y una brisa fresca. Luca aún no había vuelto, y hasta donde sabía su mejor amiga, no lo haría hasta la tarde, por lo que continuaban teniendo cierta privacidad.
No todo era sobre rosas y la charla sobre el futuro tenía que hacerse en algún momento. Ninguno de los dos quería salir de la vida del otro, pero sabían que también había muchas cosas en el medio.
—Tendríam