Lena se había despertado mucho mejor, pero sin dudas tuvo que darse otro baño, tenía hasta olor a alcohol en los poros. Al menos el dolor de cabeza pudo calmarse gracias a que Renzo había dejado unas pastillas en la mesita de luz de su habitación, por lo que ni siquiera lo pensó dos veces.
Se dio cuenta de que no estaba, la casa se encontraba en silencio a pesar de ser media mañana ya y ella de verdad quería tomarse un café. Renzo le dejó una nota diciendo que volvería rápido, pero ella quería