La separación del grupo marcaba un punto crítico en su misión. Aunque habían acordado dividirse, el peso de esa decisión se sentía como una carga que ninguno podía ignorar. Cada equipo enfrentaba una prueba única, pero todos sabían que las piezas que jugaban no solo definían su supervivencia, sino también el destino del universo.
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El Templo de Zeus en Olimpia se alzaba majestuoso entre las nubes, su cúpula dorada reflejando la luz de los rayos que lo rodeaban. Pero en ese momento, las nubes e