El templo se llenó de un silencio tan profundo que parecía absorber todo sonido, dejando a Ethan y Afrodita atrapados en un momento eterno. Las dos puertas frente a ellos pulsaban con energías opuestas: una irradiaba una luz cegadora que calentaba la piel, mientras que la otra emanaba sombras densas que enfriaban el aire. Ambas eran igualmente imponentes, como si cada una pudiera contener el destino del universo entero.
Afrodita observó las puertas con una mezcla de asombro y temor. Su respirac