En las sombras del templo de Nyx, Kael observaba el horizonte con una sonrisa ladeada. Había escuchado los susurros de Afrodita sobre Uruk. Sabía que Ethan y los mestizos viajarían hacia allí, y ese conocimiento encendía una chispa en su interior. A su alrededor, la noche era profunda, apenas rota por el brillo etéreo de la luna que filtraba su luz a través de las columnas destruidas del templo. El aire estaba cargado de una energía antigua, como si las sombras mismas susurraran secretos prohib