El mundo cambió de repente. Lyros ya no estaba en el santuario, sino en medio de un paisaje desolado. A su alrededor, el cielo estaba cubierto de nubes negras que giraban lentamente, como si el tiempo mismo estuviera atrapado en una espiral infinita.
Miró a su alrededor, intentando orientarse, pero no había nada ni nadie, solo un silencio opresivo que parecía presionarlo desde todos los ángulos.
—¿Esto es alguna clase de broma? —preguntó en voz alta, intentando romper el silencio.
No hubo respu