La luz del Orbe los envolvió con un calor reconfortante mientras sentían cómo sus cuerpos eran transportados a un nuevo destino. A diferencia de las transiciones anteriores, esta vez no hubo sensación de tirón ni vacío; todo era suave, como si el Orbe los estuviera preparando para lo que vendría.
Cuando la luz se desvaneció, Ethan y Afrodita se encontraron de pie sobre una llanura inmensa cubierta de hierba alta que ondulaba como un mar verde bajo un cielo crepuscular. El aire era fresco, con u