El campo de batalla en Machu Picchu parecía haber llegado a su clímax. La luz del Orbe irradiaba desde Ethan y los mestizos, empujando las sombras de Cronos hacia los bordes de la realidad, pero la presencia del titán permanecía como una fuerza inamovible, un abismo que desafiaba la esperanza misma. La tensión en el aire era palpable, cada latido del Orbe parecía marcar el ritmo de una cuenta regresiva.
Desde el horizonte, una nueva energía desgarró el tejido del caos. Un portal oscuro se abrió