El aire del claro parecía haber quedado atrapado en un hechizo, inmóvil y expectante. Cada hoja que caía desde las ramas superiores lo hacía con una lentitud sobrenatural, como si incluso el tiempo hubiese quedado cautivado por el impacto del Orbe. Ethan permanecía de pie, el objeto resplandeciente todavía entre sus manos, aunque su brillo ahora era tenue, casi apagado, como si descansara tras haber liberado un fragmento de su insondable poder.
Hades se mantenía erguido, pero las sombras que lo