El aire estaba cargado de tensión, casi asfixiante, mientras las sombras en el horizonte parecían agitarse con una vida propia. Los diferentes grupos, cada uno enfrentando su propia batalla, estaban unidos por un hilo invisible: el peligro inminente que Cronos representaba.
En un rincón de la vasta telaraña de eventos, Lyra, Kieran y Dorian avanzaban con cautela a través de una estrecha caverna iluminada solo por el tenue resplandor de los fragmentos que habían recuperado. Cada paso resonaba en