El eco de sus pasos llenaba el corredor mientras Afrodita y Ethan avanzaban en silencio, dejando atrás la sala de los murales. Aunque caminaban juntos, el peso de las revelaciones parecía haberlos separado. Afrodita observaba la figura de Ethan unos pasos adelante, su postura tensa y la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo, como si llevara el peso del mundo sobre sus hombros.
Ella, sin embargo, sentía que el peso era compartido. Cada paso parecía más difícil que el anterior, no porque el su