El inframundo era una sinfonía de oscuridad y susurros, un lugar donde los vivos no tenían cabida y las almas condenadas se movían como corrientes invisibles entre los rincones del reino. Hades caminaba por el corredor principal de su palacio, sus pasos resonando como ecos graves en la vasta soledad que lo rodeaba.
El aire era denso, cargado de una energía que solo los inmortales podían soportar. Las llamas azules que iluminaban las paredes parecían titilar al ritmo de sus pensamientos, y su mi