El templo parecía respirar, emitiendo un murmullo sutil que resonaba en las profundidades de sus paredes cubiertas de inscripciones antiguas. Afrodita y Ethan se detuvieron por un momento frente a las puertas colosales que se habían cerrado tras ellos, aislándolos del mundo exterior. La luz dorada que emanaba de las inscripciones apenas iluminaba el camino por delante, proyectando sombras alargadas que parecían moverse por voluntad propia.
—¿Sientes eso? —preguntó Afrodita, su voz apenas un sus