Por Charlotte.
No sé qué sucede con “él”, el sábado desapareció, aunque luego me aclaró que tuvo un compromiso familiar.
Luego estuvo unos días sin llamarme.
No sabía qué hacer, no lo quería llamar.
Ni siquiera sabía cómo era su vida, ni dónde vivía.
¡No sabía su nombre!
Caminaba por la casa, daba mil vueltas vueltas por la casa y todo me aburría.
Estar con mis amigos era algo, que en este momento, ya no tenía mucho sentido.
Me levantaba bastante más temprano que antes, aunque de noche no podía