Por Oliver
El lunes tuve una importante cirugía, que duró un poco más de lo estipulado, pero pudimos salvar al paciente.
Llegué a casa cuando Tati ya había cenado, me estaba esperando en pijama, abrazada a su osito de peluche.
-Tardaste.
-Sí, tuve que operar a un paciente y a veces tardo más de lo pensado.
-¿Lo curaste?
Le di un beso en su cabecita, su empatía llenó mi alma.
-Sí, por suerte, pude curarlo.
-¿Por qué a mami no la curaste?
Su pregunta me tomó por sorpresa.
-Cielo, lo que más hubie