Por Oliver
Vi que una mujer caminaba en nuestra dirección y aunque en un principio no la reconocí, supe que me iba a aferrar a ella a cualquier precio.
¡Era mi tabla de salvación!
-¡Oliver! ¡Me alegra mucho verte!
Me dijo una mujer de mediana edad, era la directora de ventas de uno de los laboratorios medicinales con el cual teníamos un importante convenio.
-Buenas tardes, Any ¿Cómo has estado? Justamente tenía una pregunta importante para hacerte, porque uno de los medicamentos cambió ligerame