Por Oliver
Manejé con más cuidado que de costumbre, no estaba acostumbrado a pasar noches despierto, al menos no cuando al otro día tenía que trabajar y seguir con la rutina.
No soy como ese grupete de vagos que luego duermen todo el día y pueden estar hasta altas horas de la madrugada.
No lo digo con envidia.
Me gusta más vivir como vivo, trabajando todos los días, ayudando a mis pacientes, tratando de salvar a todos los que puedo.
Amo mi profesión.
Hay momentos en los que se puede trasnochar,