Por Oliver
Necesitaba sentirla vibrar bajo mi cuerpo.
El vestido se fue deslizando por su cuerpo, sus pechos lucían túrgidos, erectos y por supuesto, sin corpiño.
En ese momento, su pecho era todo mío y ya no me molestaba su vestimenta.
Tenía su atención, no precisaba reclamarla, ella me la entregaba y a raudales.
-Yo también te extrañé y muchísimo.
-¿Mucho?
-Demasiado… no puedo dejar de pensar en ti.
La conversación cesó.
No le contesté, porque mi boca estaba ocupada, recorriendo su cuerpo, be