Mundo ficciónIniciar sesiónEl trayecto de regreso a The Cliffs fue un descenso a los infiernos del silencio, el sobre de seda negra que Bianca había deslizado en el escote de Aria se había sentido como una brasa ardiente contra su piel.
A su lado, Killian conducía con una rigidez inhumana, sus manos, envueltas en los guantes de cuero, apretaban el volante del Bentley con tal fuerza que el material crujía bajo la tensión.
Aria no esperó a llegar a la suite, en cuan







