Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en la mansión de Long Island parecía una mortaja, Killian caminaba por los pasillos de mármol con la frialdad de un espectro, pero por dentro, cada latido de su corazón era un cronómetro en cuenta regresiva.
Sabía que Alistair Caldwell dormía con la satisfacción del amo que ha recuperado al perro más letal, pero también sabía que los ojos de Bianca Valmont nunca se cerraban del todo.
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