Las noches dejaron de tener forma.
En lugar de la luna, un resplandor rojizo e inestable flotaba sobre el mundo, como si el cielo hubiera sido herido y sangrara luz. Las fronteras entre los reinos se desdibujaban, y el tiempo parecía estancarse en un constante temblor de espera. La profecía hablaba de un equilibrio… pero eso que despertaba no era parte del equilibrio. Era lo que quedó fuera del pacto original.
Lo que había sido sellado.
En un bosque prohibido al Este, conocido como Silvara Muer