—¿Marcharme? —Killian replicó moviendo la cabeza de un lado a otro.
Estaba claro que Olivia no sabía el efecto que tenía sobre él, porque eso era lo menos que quería en ese momento, que pensara que iba a irse. Aunque sus ideas no estaban del todo claras, algo le decía que estaba en el camino correcto.
—¡Sí! —Olivia le contestó y lo empujó, pero su cuerpo duro se presionó más al de ella—. Eso fue lo que hiciste la última vez —no pudo detener las palabras—. Hiciste que mi sangre se calentara… s