Luego de aquella cita, que le pareció más bien una declaración de guerra, Killian se dirigió a la oficina. La torre, que todavía se llamaba Grayson Corporation, la cual tenía treinta pisos y su oficina, un cubo de cristal, estaba en el último. Todo aquello para que tener la falsa sensación de control, su fiel asistente estaba a su lado.
—La videoconferencia con los inversionistas de Japón fue pautada para las horas de la noche, señor —dijo este con cierta cautela.
Killian se reclinó en su asie