Los trago se le habían pasado un poco, y más cuando encontró a Virginia discutiendo con Robert.
—¿Qué crees que estás haciendo aquí? —él prácticamente la había empotrado en la barra.
—Vine a pasar un buen rato…
—Sí, conozco como terminan tus buenos ratos en la cama de cualquiera y embaraza —expresó Robert con desdén—. Está claro el porqué no sabes quién es el padre de tu hijo…
—¡Eres un idi0ta! —exclamó Virginia tirándole la bebida a la cara.
Fue cuando Olivia supo que tenía que actuar rápido, rebuscó en su bolso dinero en efectivo y se lo dio al bartender.
—Quédate con el cambio —dijo antes de meterse entre Robert y Virginia.
—Vamos, es hora de irnos… —dijo metiéndose en medio de ambos.
—Es mejor… son tal para cual… —Robert resopló negando con la cabeza.
Olivia lo miró estrechando los ojos, durante unos segundos notó confusión en el rostro de Robert.
—No te equivoques, imbécil, yo no soy Virginia… —ayudó a su amiga a bajarse de la silla alta de la barra—. Salgamos de aquí ante