KAELAN
La transformación vino como siempre: un tirón desde dentro, un levantamiento de raíces que arrastró mi carne y la hizo otra cosa. Sentí cómo la sangre se recalibraba en mis venas, cómo los huesos se estiraban y el pelaje crecía hasta cubrirme. King ya no era metáfora; era peso, era poder, era olor. Mis mandíbulas crujieron al cerrarse y el mundo se volvió un mapa de olores y amenazas.
Me abrí paso entre la fila de guerreros, seguido por Baku, dando órdenes que mis hombres entendieron e