El corazón de Clara latía con dificultad, como si cada contracción fuera una súplica. Valeria tenía las manos firmes, pero el peso emocional del caso le comprimía el pecho. Cada centímetro de tejido, cada vaso, cada punto de sutura, era un desafío que no podía fallar.
El equipo quirúrgico se movía en sincronía a su alrededor, pero todo lo demás parecía un murmullo lejano. Solo existía ese pequeño corazón que tenía entre sus manos.
—Clamp —pidió, y la enfermera se lo pasó al instante. El sudor l