Los malestares que flagelaban a Vanesa sólo empeoraron durante el día. A la jaqueca y a las nauseas se le sumaron mareos y vómito. No era la primera vez que padecía resaca luego de una noche colmada de alcohol, por eso sabía que el licor no era la causante de su indisposición, pero tenía una conjetura de qué podría serlo. Decidió escapar del instituto en complicidad de Cristina que no dudo un solo segundo en acompañarla, inclusive la invitó a su casa donde tendrían privacidad completa.
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