Capitulo 31
Como proveedor de estupefacientes, Christopher era bastante bueno. Siempre conseguía vender cada gramo de su mercancía, y en los días menos favorables se quedaba sólo con la cuarta parte de todo lo que Chema le facilitaba. Ocultó el gran fardo de billetes en el interior de su chaqueta y enfiló su rumbo hacia su casa con el ocaso custodiando su espalda. No demoró mucho en llegar. Sus mejores clientes rondaban por su vecindario, así que no requería, ni siquiera, usar motocicleta, se apañaba bastan