Alex yacía sentado en la acera de enfrente de la casa de Laura, con una rosa blanca en sus manos. Estaría próximo a cumplir dos horas bajo el abrigo de la noche y aún no conseguía el valor para tocar el timbre. Sabía que el oficial Guzmán estaría en su trabajo, entonces sería idóneo para poder hablar con ella y disculparse, la madrasta de Laura no se involucraba en su vida personal. Sin embargo, temía que reaccionara de la peor forma. Alex se había auto figurado como un monstro en la mente de La
G Malcor
Les traigo un nuevo capitulo de "Las siete caras de un secreto" gracias por sus lecturas, me gustaría mucho saber su opinión en los comentario. Siempre que sean en base al respeto y compresión...Saludos desde Venezuela.