CAPÍTULO 30
Para sorpresa de todos, incluida ella misma, Catarina no había abandonado el gimnasio.
Contra todo pronóstico, y a pesar de que cada fibra de su cuerpo le gritaba que se quedara en el sofá comiendo helado, Catarina había cumplido con su rutina de asistencia a Titanium Fitness. Lunes, miércoles y viernes. A las once de la mañana, para evitar las multitudes y, secretamente, para evitar la tentación de cancelar si lo dejaba para la tarde después de la oficina.
Sebastián, el instigador