CAPÍTULO 11
Catarina llegó cinco minutos antes de su hora, con un café en la mano y una determinación de acero.
— Buenos días —dijo ella al entrar en la oficina, dejando una pila de carpetas perfectamente ordenadas sobre el escritorio de él.
Sebastián ni siquiera levantó la vista de su monitor. Estaba inmerso en la redacción de una cláusula de rescisión, o al menos eso aparentaba.
— Llegas temprano —respondió él con un tono neutral, casi robótico—. Bien. Necesito que revises la jurisprudencia