Había logrado entrar al club, me hice pasar por una clienta cualquiera, Valerio no me conocía de nada, aunque ya lo hubiese deseado él, me miraba con deseo, estaba vuelto loco, me recordó un poco a Tito y hasta me dio ternura, era más atractivo en persona de lo que me lo pareció en fotos, estaba muy galante y me lanzaba miradas discretas. Le escribí a Gaviota mientras subía, debía estar atento por si hacía falta, quizás eran exageraciones mías, pero no quería estar desprevenida.
Valerio nos con