Luz Marina
Durante la noche, estaba tranquilamente intentando estudiar, con los libros y las notas esparcidas por la mesa del comedor. Las niñas ya estaban dormidas, y el silencio de la casa era reconfortante. De repente, escuché un golpe en la puerta. Miré el reloj; no esperaba visitas a esta hora. Al abrir la puerta, me encontré con Maxon.
—Maxon, ¿qué haces aquí tan tarde? —pregunté, un tanto sorprendida, pero lo invité a pasar a la sala.
Se sentó en el sofá y su rostro mostraba una se