Luz Marina.
No sabía qué me había pasado. Lo último que recordaba era haber estado en esa fiesta con Maxon. Cuando abrí nuevamente los ojos, me encontraba en una habitación desconocida, en una cama, y observaba el rostro de Maxon. No podía moverme ni gritar. Era evidente que me había drogado.
A pesar de que intenté gritar con todas mis fuerzas, mi voz no salió y me encontré incapaz de moverme.
—Es una pena que no puedas llamar a nadie para protegerte .—rió él mientras me cargaba y me depositaba