Maxon Chrysler
He estado un maldito mes en prisión. Debido a la gravedad del delito del que se me acusa, no tuve derecho a fianza. Sin embargo, finalmente ha llegado el momento del juicio. El tiempo en esta celda ha sido una tortura, no solo por el encierro, sino por la incertidumbre de lo que sucederá. Ni siquiera me han tocado los demás presos porque he pagado protección.
Ahora estoy aquí, en la sala del tribunal, con las esposas aún apretadas alrededor de mis muñecas. Frente a mí está Lu