Caminé hacia la puerta principal de mi departamento, nerviosa por la cita con Damon. Acepté, a pesar de mis dudas. Con un suspiro, me decidí por un vestido sencillo en tono rojo, dejando mi cabello suelto y sin maquillaje. ¿Por qué esforzarme tanto por alguien que ya me conocía tan bien?
Cuando sonó el timbre, mis nervios se intensificaron. Abrí la puerta para encontrarme con Damon, quien me saludó con una sonrisa que parecía genuina.
—Hola, Luzma. Estás hermosa esta noche —comentó mientras