Había despertado temprano y llevé a las gemelas al jardín de infantes. Era su primer día, y estaban muy emocionadas. Sus risas y preguntas interminables aliviaron un poco la tensión que sentía por dentro. Luego, me dirigí a la oficina, con los nervios a flor de piel por la cena con Damon esa noche.
Intenté concentrarme en mi trabajo, pero mi mente no dejaba de divagar. ¿Qué diría? ¿Cómo me sentiría al verlo de nuevo? Al mediodía, mientras revisaba unos documentos, noté que alguien entró a mi