-Pienso día y noche en vos… cuando me acuesto, hasta me acompañás en mis sueños.
Dijo Alejandro, con un sentimiento verdadero.
-Sí, pero la que está al lado tuyo todas las noches no soy yo.
Luego de decir esas palabras, Rebeca se mordió los labios.
-Perdón.
Dijo bajando la mirada y esperando una serie de palabras nada halagadoras, porque estaba acostumbrada a tener devoluciones insultantes de parte de Camilo.
-Rebeca, mirame, por favor.
Ella levantó la mirada y esperando una reacción que nunca