Aaron
El mundo se reduce a esta habitación. A este aliento compartido. Su cuerpo contra el mío ya no es un accidente, sino una evidencia. El último baluarte acaba de caer.
Sus dedos se crispan sobre la tela de mi camisa, sus falanges blancas traicionando la misma tormenta que arde en mí. La contengo, inmóvil, sabiendo que el más mínimo movimiento será la chispa. La chispa que consumirá todo.
Ella levanta la vista hacia mí. Su mirada es un abismo de desafío y rendición.
— Dilo. Dime que lo quier