Amina
El vapor se eleva a mi alrededor como un velo ardiente, envolviendo cada centímetro de mi piel, difuminando el mundo exterior. El agua caliente golpea mi cuerpo, y cada gota parece avivar un fuego interior que creía dominado. Mis manos se deslizan sobre mis brazos, mis muslos, mis senos, y cada escalofrío me recuerda el accidente con él. Mi mente se niega a soltar.
Cierro los ojos, dejándome llevar por ese recuerdo que arde demasiado. El contacto de sus manos en mi cintura, su piel contra