FLEURE
Está lloviendo.
No es una lluvia suave y reconfortante. Es una lluvia sucia, que se adhiere al cuero, que golpea los cristales, que se infiltra en los huesos como un reproche.
Camino sin paraguas, con la capucha puesta, el abrigo abierto. Mis pasos resuenan en el asfalto empapado. Soy una mujer de más. Una mancha en este decorado demasiado pulido.
No he dormido. No he comido. No he respondido.
A Samuel. A sus mensajes. A su voz vacía en mi buzón de voz.
Él espera. Porque tiene esperanza.