CAPITULO 29
El hombre las miro a la una y a la otra.
Estaba apenas a veinte centímetros se ella y podía ver sus ojos inyectados en sangre.
Sin mediar palabra, derribó a Iliana de una bofetada.
-Malditas zorras entrometidas- grito el hombre. -Debería haberos tirado a las dos por la borda.
Iliana sentía que su cabeza daba vueltas y le silbaban los oídos. Intento arrastrarse para incorporarse, pero él la cogió por el pelo levantándola.
-No tan rápido bonita. ¿Dónde crees que vas? ¿Se puede sa